La salud en los Objetivos de Desarrollo Sostenible: ¿Cómo avanza Colombia en 2024?

Encuentra aquí la versión en pdf  (Cápsula del GES No. 41)

Gráfico 1. ODS 3: Avance de Colombia en indicadores clave hacia las metas de 2030

Nota explicativa: El gráfico presenta los resultados para seis indicadores seleccionados. La línea punteada vertical a la izquierda representa la línea base (2015); a partir de allí, las barras horizontales muestran el avance de cada indicador como un porcentaje frente a la meta de 2030. Por su parte, cada línea punteada horizontal indica el avance esperado en el indicador para el año con el dato más reciente, también como un porcentaje frente a la meta de 2030. La distancia entre el porcentaje de la línea punteada y el de barra indica una brecha de cumplimiento, o un logro por encima de lo esperado en el caso contrario. Por último, la línea verde vertical a la derecha señala la meta a 2030, y el color de cada barra resume la clasificación del indicador según su avance.  

Fuente: Elaboración propia con datos del Banco Mundial, DNP e INS.

carrera que enfrentan los países para alcanzar en 2030 los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) se encuentra próxima a su fin. Los ODS comprenden 17 metas globales que fueron adoptadas por los Estados miembros de las Naciones Unidas en 2015 con el fin de erradicar la pobreza, proteger el planeta y garantizar el bienestar de las personas. Aunque se cuenta con progresos importantes, también existen rezagos persistentes. En el caso colombiano, el balance más reciente del Departamento Nacional de Planeación (DNP) indica un avance promedio del 59% en el conjunto de los ODS, confirmando que el país avanza, pero a un ritmo insuficiente para alcanzar las metas trazadas a 2030 (DNP, 2025). 

En esta Cápsula del GES se analiza el avance de Colombia en algunos indicadores trazadores del ODS 3: salud y bienestar, el cual está orientado a garantizar una vida sana y promover el bienestar para todas las personas en todas las edades. Este objetivo, que expresa el anhelo de una vida larga y sana como condición para el desarrollo humano, se concreta para Colombia en 13 metas y 30 indicadores que abarcan dimensiones como la mortalidad materna e infantil, las muertes por enfermedades transmisibles y no transmisibles y la cobertura sanitaria universal, entre otras. El análisis se concentra en seis indicadores seleccionados por su relevancia para el contexto colombiano y según la disponibilidad de datos: mortalidad materna, infantil, por enfermedad cardiovascular, VIH/SIDA y accidentes de tráfico, y cobertura del sistema de seguridad social en salud, que hace parte del ODS 1: Fin de la pobreza. 

 Una mirada general sobre el ODS 3: Salud y Bienestar  

El marco global establece metas e indicadores comunes y, a partir de ellos, cada país define sus propios valores adaptados a su contexto, teniendo en cuenta el punto de partida o línea base en 2015. De modo que las metas nacionales reflejan tanto los compromisos internacionales como las condiciones propias del país, incluyendo las capacidades propias del sistema de salud, entre otras. Como se muestra en el grafico 1, a partir de la línea base y la meta definida para 2030, para cada indicador seleccionado se calculó cuánto ha avanzado en términos porcentuales y, asumiendo un progreso lineal, se estimó cuál debería ser el valor esperado según el tiempo transcurrido. La comparación entre el avance real y el esperado permite clasificar el estado de cada indicador en tres categorías: avance hacia el logro (verde), rezagado (amarillo-naranja) o desafío (rojo). Así, el progreso no se juzga solo por el nivel actual, sino por qué tan cerca o lejos está Colombia del ritmo necesario para cumplir la meta en 2030.   

En materia de avances, se destacan positivamente los indicadores relativos a cobertura del sistema de seguridad social en salud y a mortalidad en menores de un año. La cobertura pasó del 95,7% en 2015 al 98% en 2026, manteniéndose consistentemente cerca de su meta del 100%, de manera que el país se encuentra muy cerca de la meta a 2030. En la misma línea, según la información disponible, la mortalidad en menores de un año pasó de 17,1 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en 2015 a 11,0 en 2024, superando la meta de 14,0 establecida para 2030, lo que la convierte en el indicador con mayor avance relativo del conjunto analizado. 

En cuanto a los rezagos, la mortalidad materna, por VIH/SIDA y enfermedades cardiovasculares, registran progresos insuficientes respecto al avance esperado. Esto puede reflejar dificultades estructurales en los niveles de promoción de la salud y prevención y atención de la enfermedad, que demandan intervenciones más sostenidas para garantizar su cumplimiento. 

Finalmente, la mortalidad por accidentes de tráfico representa el mayor desafío, al registrar el menor avance porcentual entre los indicadores analizados. Este resultado, junto con los rezagos en mortalidad materna y cardiovascular, anticipa la necesidad de intervenciones que van más allá del sistema de salud, aspecto que se desarrolla en las secciones posteriores. 

La trayectoria de indicadores específicos:  

En el gráfico 2 se ilustra el impacto que tuvo la pandemia del COVID-19 sobre la trayectoria de los indicadores de salud, en particular el de mortalidad materna. Antes de 2020, la razón de mortalidad materna venía descendiendo de forma sostenida, y aunque subió ligeramente a 50,73 muertes por cada 100.000 nacidos vivos en 2019, seguía un ritmo que le permitiría alcanzar la meta de 2030. Sin embargo, la crisis sanitaria interrumpió bruscamente ese camino, de modo que en 2021 la tasa alcanzó su punto más alto (83,16), revirtiendo años de progreso acumulado. Si bien en la actualidad se observa un nuevo descenso del indicador, el ritmo de reducción es insuficiente, lo que compromete el alcance de la meta de 32 muertes por cada 100.000 nacidos vivos en 2030. 

Gráfico 2. Razón de mortalidad materna en Colombia, 2003-2030 (muertes maternas por 100.000 nacidos vivos) 

Nota explicativa: la línea verde sólida muestra la evolución de la tasa de mortalidad cardiovascular real entre 2005 y 2023. La línea verde punteada representa la trayectoria necesaria para cumplir el objetivo ODS de 75,0 muertes por cada 100.000 habitantes en 2030. La zona sombreada en rosado ilustra los períodos en que la mortalidad real superó dicha trayectoria, y la banda gris delimita el período de pandemia y su impacto. 

 Fuente: Elaboración propia con datos del DANE.  

Ahora bien, el comportamiento de los indicadores propios de salud, pertenecientes al ODS 3, no puede comprenderse de manera aislada, sino que conviene considerar los determinantes sociales de la salud. En este sentido, la Tabla 1 presenta tres determinantes sociales clave que, siendo parte de otros objetivos de desarrollo, condicionan los resultados en salud: tasa de desempleo, incidencia de la pobreza monetaria y tasa de cobertura en educación media. Los dos primeros indicadores muestran un panorama preocupante, dado que la tasa de desempleo no solo no avanzó, sino que empeoró, pasando de 8,9% en 2015 al 9,6% en diciembre de 2024, alejándose de la meta de 6,8%. Por su parte, la pobreza monetaria sigue una tendencia similar, aumentando de 27,8% a 31,8%, cuando debería reducirse a 18,7% para 2030. Estos retrocesos evidencian que una parte importante de la población colombiana continúa enfrentando condiciones materiales que por ejemplo limitan el acceso a una alimentación adecuada y a entornos de vida dignos, lo que incide directamente en indicadores como la mortalidad materna y las enfermedades cardiovasculares. Por su parte, la cobertura en educación media avanzó de 78% a 89%, acercándose a su meta de 95%, lo que representa una señal moderadamente positiva en tanto la educación constituye un factor protector de largo plazo para la salud de la población. 

Gráfico 3. Tasa de mortalidad prematura por enfermedades cardiovasculares en Colombia, 2005-2030 (Tasa por cada 100.000 habitantes de 30 a 69 años) 

 

Nota explicativa: la línea verde sólida muestra la evolución de la tasa de mortalidad cardiovascular real entre 2005 y 2023. La línea verde punteada representa la trayectoria necesaria para cumplir el objetivo ODS de 75,0 muertes por cada 100.000 habitantes en 2030. La zona sombreada en rosado ilustra los períodos en que la mortalidad real superó dicha trayectoria, y la banda gris delimita el período de pandemia y su impacto. 

 Fuente: Elaboración propia con datos del DANE.  

Ahora bien, el comportamiento de los indicadores propios de salud, pertenecientes al ODS 3, no puede comprenderse de manera aislada, sino que conviene considerar los determinantes sociales de la salud. En este sentido, la Tabla 1 presenta tres determinantes sociales clave que, siendo parte de otros objetivos de desarrollo, condicionan los resultados en salud: tasa de desempleo, incidencia de la pobreza monetaria y tasa de cobertura en educación media. Los dos primeros indicadores muestran un panorama preocupante, dado que la tasa de desempleo no solo no avanzó, sino que empeoró, pasando de 8,9% en 2015 al 9,6% en diciembre de 2024, alejándose de la meta de 6,8%. Por su parte, la pobreza monetaria sigue una tendencia similar, aumentando de 27,8% a 31,8%, cuando debería reducirse a 18,7% para 2030. Estos retrocesos evidencian que una parte importante de la población colombiana continúa enfrentando condiciones materiales que por ejemplo limitan el acceso a una alimentación adecuada y a entornos de vida dignos, lo que incide directamente en indicadores como la mortalidad materna y las enfermedades cardiovasculares. Por su parte, la cobertura en educación media avanzó de 78% a 89%, acercándose a su meta de 95%, lo que representa una señal moderadamente positiva en tanto la educación constituye un factor protector de largo plazo para la salud de la población. 

Tabla 1.  Determinantes sociales de la salud en los ODS para Colombia: desempleo, pobreza y educación 

Fuente: Elaboración propia con datos del DANE y del ministerio de educación  

El camino hacia 2030  

Los indicadores con menor avance son precisamente aquellos que exigen las reducciones más profundas. Es el caso de la mortalidad por accidentes de tráfico, que debe reducirse un 56% frente a la línea base de 2015, la mortalidad por VIH/SIDA en un 55%, y la mortalidad materna en un 40%. En contraste, la mortalidad cardiovascular requiere una reducción comparativamente menor (10%), aunque su trayectoria sigue siendo incierta.   

Lo que hace especialmente difícil el cumplimiento de estos indicadores es que su rezago no se explica únicamente por fallas del sistema de salud, sino por factores externos y conductuales que escapan de su control directo. La mortalidad por accidentes de tráfico depende de decisiones individuales, cultura vial, infraestructura y regulación del transporte, ámbitos donde el sector sanitario tiene una influencia limitada. La mortalidad por VIH/SIDA, por su parte, está estrechamente ligada a comportamientos, estigmas sociales, acceso a información y condiciones de vulnerabilidad que ningún sistema de salud puede transformar por sí solo. Reducir estas cifras exige intervenciones sostenidas en educación, inclusión social y política pública intersectorial, no solo mayor capacidad hospitalaria.  

Frente a este panorama, resulta poco realista esperar que Colombia cumpla todas las metas del ODS 3 en 2030, especialmente las que requieren transformaciones estructurales en múltiples sectores. Por ello, la política pública debería concentrarse en dos frentes: por un lado, priorizar con urgencia los indicadores más rezagados mediante intervenciones que trasciendan el sistema de salud; por otro, iniciar un proceso de revisión y actualización de metas que reconozca los avances alcanzados, incorporen las lecciones de la pandemia, y se planteen objetivos ambiciosos pero alcanzables para el siguiente ciclo de desarrollo sostenible. Cumplir parcialmente metas difíciles no es un fracaso, puede ser el punto de partida para definir con mayor precisión el camino que falta por recorrer. 

 Conclusiones: 

Colombia muestra avances heterogéneos en el ODS 3. Mientras la cobertura en salud y la mortalidad infantil van por buen camino, los indicadores de mortalidad materna, VIH/SIDA y accidentes de tráfico acusan rezagos que difícilmente se cerrarán antes de 2030.En el caso de las muertes por enfermedades cardiovasculares, el comportamiento resulta más bien incierto. 

Los indicadores más rezagados son también los más ambiciosos y los más dependientes de factores externos al sistema de salud, como la seguridad vial, los determinantes sociales y los comportamientos individuales, lo que exige respuestas intersectoriales que van más allá de la capacidad del sistema de salud. 

Con 2030 en el horizonte, Colombia necesita no solo acelerar el ritmo de avance, sino también revisar y replantear sus metas, reconociendo los logros alcanzados e incorporando las lecciones de la pandemia para construir objetivos más realistas y estratégicos para el próximo ciclo de desarrollo sostenible. 

 Referencias 

Departamento Nacional de Planeación (DNP). (2024). Informe anual de avance en la implementación de los ODS en Colombia 2024. DNP, DANE, UNFPA. 

Centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para América Latina y el Caribe (CODS). (2025). Índice ODS 2024 para América Latina y el Caribe: Un camino hacia la Agenda 2030. Universidad de los Andes. 

Autores:Luisa Fernanda Rendón y Jairo Humberto Restrepo.

Edición de textos:Jairo Humberto Restrepo

Diagramación:Sandra Katherin González

Las ideas y opiniones aquí expresadas sólo comprometen al GES o a sus autores cuando sean artículos firmados.